Adviento

Adviento ´13

Algo grande va a pasar…
Podemos recibir este mensaje de dos formas completamente diferentes…
 Si no estamos esperando nada, este anuncio nos causará indiferencia o como máximo un poco de curiosidad. Pero si vivimos la vida “en espera”, seguro que nos transmite inquietud, expectación, ilusión y esperanza,….

Hace 2000 años, Juan Bautista, según la Biblia, el último de los grandes profetas, iba por el desierto de Judea anunciando una Buena Noticia, y, como ahora, se encontraba con distintos tipos de personas. Juan les pedía que despertaran, que amaran la justicia, que se prepararan para el gran acontecimiento…

Hoy, en el año 2013, su mensaje sigue retumbando en el desierto… un “desierto” bien distinto, que hoy se ha convertido en la ciudad en la que vivimos. Un lugar donde desarrollan sus vidas millones de personas, y a pesar de ello, muchos se sienten solos o sin saber adónde ir.

Aunque sepamos que el anuncio de Juan (la llegada del Mesías) ya se ha cumplido, la sensación que percibimos hoy a nuestro alrededor se parece mucho a la de entonces. Hoy Juan tendría trabajo, pero no daría crédito. No podría entender que 2000 años después del nacimiento de Jesús, existieran en la Tierra tantas injusticias, tantas personas desesperadas intentando sobrevivir, y a la vez, tantas personas viviendo la superficialidad, guiados por el placer y con un gran vacío interior. Un auténtico abismo entre unas personas y otras, en una Tierra ya visitada por el mismo Dios…

Pero esta situación incomprensible y escandalosa, sólo se puede afrontar desde el convencimiento de que Dios  ha decidido  actuar en el corazón del ser humano. Por eso, Juan puede seguir gritando hoy a nuestro corazón, en nuestras calles, en nuestras casas, en nuestro colegio…

“Es la Hora… No dejéis pasar más tiempo. No dejéis pasar vuestra vida. Es hora de despertar. Es hora de preparar el camino a Dios… Es la hora de preparar vuestro corazón: 

Vivir el Adviento.
Nuestra vida está llena de ruidos y distracciones. Deseamos muchas veces encontrar momentos de liberación donde alejarnos de nuestra rutina…
El ser humano puede vivir fuera de sí, prisionero de sus apetitos, de sus hábitos, de sus responsabilidades… Llevando una vida inmediata, sin memoria, sin proyecto, sin dominio… Es decir, una vida únicamente exterior. Sin embargo, la vida personal comienza con la capacidad de romper, de recobrarse, de recuperarse, de unificar todo lo que uno es y hace. La persona necesita replegarse para saltar mejor…
La verdad es que, en los días que corren,  la palabra conversión parece sacada de siglos pasados… Pero sigue significando lo mismo que en otros tiempos. Salir de nosotros mismos, encontrarnos con los otros, con sus sentimientos, con sus vidas… Y ofrecernos a ellos.

Todo esto es la experiencia de Adviento…
Estas son las palabras de Juan… Estas son palabras de Adviento. Y nosotros las recibimos en el desierto del siglo XXI… la ciudad, la urbe. Son palabras que llegan a nosotros desde el corazón del día a día, de lo cotidiano. Según la Biblia, el desierto es al mismo tiempo lugar de tentación y de encuentro con Dios.
En realidad, “desierto” significa estar dispuestos a poner nuestras vidas delante del profeta, para escuchar lo que Dios tiene pensado decirnos. “Desierto” es atrevernos a escuchar nuestro corazón y aprovechar este tiempo de Adviento para profundizar en el significado de nuestra vida… En aquello a lo que estamos llamados a realizar como criaturas de Dios… Descubrir cuál es nuestro papel. Porque la persona sólo donde se vuelca por entero descubre su sentido y su felicidad.

Que durante estos días las palabras DESPERTAR, DESIERTO, INTERIOR, CONVERSIÓN y JUSTICIA tengan un significado especial en nuestras vidas… 
Dios nos quiere ver en el “desierto” y no cómodamente “sentados”; ya sea entretenidos, desesperados o aburridos. 

Un saludo afectuoso.